Algunos dichos populares
aplican también en el tema de las inversiones, según explica un experto en finanzas.
Sentencias como el tiempo es oro pueden orientarte al momento de decidir sobre tus
ahorros
Lo importante es no olvidar que, a final de cuentas,
los refranes "son el resultado de las experiencias que han acumulado otros, además
de que reflejan una realidad que no cambia mucho a través del tiempo".
· El tiempo es oro
Advierte que "esperar una ganga, es
decir, una inversión con muy poco capital y un alto rendimiento, puede ser arriesgado,
por lo que debes dudar de estas inversiones".
· Hasta el santo desconfía cuando la limosna es
grande
"Cuando se ofrece una inversión con la promesa
de que se garantizan extraordinarias ganancias, es obligación del inversionista
investigar la situación real y objetiva de la misma, antes de tomar cualquier decisión,
pues es de todos conocido el axioma que sentencia que a grandes ganancias grandes
riesgos y hay que ponderar si valen la pena estos últimos".
· No se deben poner todos los huevos en la misma
canasta
"los inversionistas experimentados en la bolsa
de valores tienen diversificado su portafolio de inversiones; esto es, no concentran todos
sus fondos en una sola acción o tipo de inversión, para que en caso de algún quebranto
se pueda compensar con el éxito de otras inversiones".
· El que tenga dinero que compre casa o cosa
"las personas que actuaron contrariamente a lo
recomendado por el presente refrán -esto es, que vendieron su casa, condominio o terreno-
para comprar valores bursátiles, sufrieron grandes pérdidas cuando la bolsa de valores
cayó, al grado de que no pueden recuperar sus inmuebles y objetos vendidos".
· Guardar para la vejez cierto es
Considera que el dicho aplica no sólo a los
individuos, sino también a las empresas que deben "guardar los recursos monetarios y
humanos que permitan resolver cualquier contingencia o enfermedad de la empresa, y
de esta manera poder llegar saludablemente a su vejez".
· Lo que no requieres para qué lo quieres
"No hay nada más costoso que invertir en algo
que no se va a utilizar, que es casi equivalente a comprar algo que no sirve, y que se
tendrá más adelante que rematar o dejarse perder".
· No hay que echarle dinero bueno al malo
El inversionista "debe tener pleno control de
sus emociones además de una mente lógica y objetiva , y aunque su imagen pueda verse
deteriorada por una mala decisión al invertir, es mejor que acepte su fracaso y no trate
de rescatarla o maquillar sus efectos, desembolsando más recursos inútilmente, pues el
fracaso será mayor."
· En lo más seguro hay riesgo
"sucede algo similar a la superficie de un
río, que se ve quieto e inmóvil, y, sin embargo, debajo de ella la corriente es fuerte y
peligrosa. Por eso se insiste en investigar antes de decidir, y de esta manera confirmar
que lo seguro realmente lo es".